Fecha de creación:  Agosto 2017.

Fundamentos teóricos de los sistemas socioecológicos

El aprovechamiento de los recursos naturales por el humano crea sistemas complejos y dinámicos, cuya importancia fue reconocida hacia finales del siglo pasado, cuando se acuñó el término de sistemas socioecológicos. Un sistema socioecológico puede ser definido como un sistema coherente de factores biofísicos y socioeconómicos que interactúan, acoplada y jerárquicamente, entre diferentes escalas. La sobreposición en un espacio marino de la pesca y la extracción del petróleo conforman un sistema socioecológico que posee atributos de cada uno de los sectores y de la sociedad que depende de ellos, pero también de nuevas capacidades y características que surgen al coexistir ambas actividades. El entendimiento del sistema socioecológico pesca-petróleo implica la comprensión tanto de los recursos naturales mismos y la dinámica ambiental en que se desarrollan ambas actividades, como de los aspectos socioeconómicos que condicionan el aprovechamiento de estos recursos y la gobernanza que lo regula.


En economía, una externalidad se define como el efecto (positivo o negativo) que un proyecto o actividad tiene sobre aspectos ajenos al mismo y que no es contabilizado (y por lo tanto valorado); el ejemplo común son los efectos nocivos que los desechos de una fábrica causan al medio ambiente y que suelen ser obviados bajo el argumento de los efectos financieros positivos. Sí se contabilizaran los costos que tendrá remediar esa contaminación, probablemente el balance financiero resultaría negativo. He aquí la importancia de valorar tanto los efectos deseados como los ocasionados externamente, esto se hace mediante un proceso de valoración conocido como internalización de externalidades.


Recursos naturales como el petróleo y la pesca son clasificados, desde una óptica económica, como recursos comunes pertenecientes a una comunidad (en este caso a los mexicanos); su uso por parte de un miembro de la comunidad disminuye la capacidad de otros miembros de utilizarlos, y en la práctica no es posible limitar el acceso a ellos a ningún miembro de la comunidad. Desde la década de los ochenta, la gobernanza se consolidó como una microteoría que complementaba la comprensión del comportamiento de algunas sociedades que habían logrado la administración exitosa de algunos recursos comunes. En los últimos diez años se han hecho notables avances para consolidar un marco teórico que permita desarrollar modelos de sistemas de gobernanza a priori (Basurto y Nenadovic 2012). En particular, México ha dado pasos importantes en este sentido con estudios, por ejemplo, sobre cómo los actores involucrados en un sistema socioecológico interactúan entre sí y forman redes sociales para administrar―formal e informalmente―los recursos pesqueros (Zepeda-Domínguez et al. 2016).


El aprovechamiento de los mares mexicanos requiere de investigaciones que analicen los desafíos del desarrollo sostenible como un sistema socioecológico. Este enfoque sistémico facilita la planeación estratégica y socialmente inclusiva, como ha ocurrido en Canadá, Bélgica y Noruega, países ricos en hidrocarburos que están consolidando la coexistencia de la pesca y la extracción de petróleo y, por ende, el ordenamiento de sus mares.