Fecha de creación:  Agosto 2017.

BIOGRAFÍAS DEL MAR

Don Reyes Cruz

Por Armando Hernández de la Cruz

 

Nació en el puerto Antón Lizardo, Veracruz el 12 de diciembre de 1954. De pequeño le gustó estudiar, pero le tocó una época que priorizaba el trabajo, eso ocasionó que sólo asistiera a la escuela primaria hasta el tercer año para dedicarse a la pesca, oficio que heredó de su padre desde los nueve años. 

Imagen: Por Rodimiro Ramos Reyes

 

Su inicio en la pesca

Don Reyes inició en la pesca a los diez años pescando en la costa usando chinchorros, sin embargo, a la corta edad de quince años, ya había adquirido los conocimientos y las destrezas necesarias para ser patrón de embarcación en altamar.

Don Reyes recuerda con alegría que iniciaba sus recorridos a las 3 de la mañana a bordo de una lancha W23 con un motor fuera de borda de 40 hp (caballos de potencia), partiendo de Antón Lizardo, pasando por Roca Partida, y llegando hasta Arroyo Lisa (pueblo de Veracruz), donde pescaba pargo y cherna. Con voz más fuerte nos dice: “Era tal la abundancia de pargo, que bastaba tirar dos “palandrazos” (tirar sus palandres al agua) para hacer en el mismo día la “marea” (suficiente pesca) y regresar”.

Llega a Tabasco

Hace treinta y tres años, cuando la pesca escaseó en Antón Lizardo, Don Reyes emigró a El Bosque, Centla, Tabasco, donde es uno de sus fundadores. A diferencia de su lugar de origen, en El Bosque había mucho pescado tales como la bandera, guachinango, pargo y cherna. Fue ahí donde pasó a formar parte de la cooperativa Miralva, en la que con alegría recuerda que ésta obtuvo el primer lugar de producción entre las cooperativas del Golfo de México.

Don Reyes comenta, con sentimientos encontrados, que la prosperidad que se vivía en aquella época los llevó a solicitar un crédito al FIRA (Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura), con el cual compraron 27 lanchas que fueron repartidas entre los socios, quienes las irían pagando a través de la cooperativa que les descontaba el 50% de la pesca diaria. Pero, ¿qué paso? “Que ellos [lideres] no le depositaban al banco, se quedaban con el dinero, cuando vino el banco a recoger las lanchas, la gente… sin culpa, sin saber, ni nada, nos quedamos completamente sin nada. Metimos la demanda al Ministerio Público, pero ahí se quedó todo”. Esta situación provocó inconformidades que llevaron a la cooperativa a la quiebra, y a la pérdida de su permiso para operar. “[…] porque no tenemos lanchas, no tenemos (…) no tenemos nada… seguimos pescando, pero pues ya nada más de compañero, algunos le dan una lanchita ahí de algún compañero por ahí y así”.

La llegada de PEMEX  a la costa

Después, la situación se tornó aún más difícil para Don Reyes por la presencia de plataformas de PEMEX (Petróleos Mexicanos) en el Golfo de México: “Andamos a 70 millas y no matamos un pargo, de casualidad matamos un pargo y una cherna prieta la matamos allá por la mengua (pescadero), que son como de 70 a 120 brazas. Allá como a 50 millas [la pescábamos] pero se fue a lo hondo. El atún aleta dorada lo matábamos levantando palangres, se venían rebollando, poniéndose el desperdicio que íbamos tirando del palandre, lo veíamos y ya lo tirábamos van pa’ arriba 70 o 80 cm [grande]. Ya no se ven. Ni en las menguas se ven. Allá donde le digo en 100 brazas nos quedamos a dormir, allá en 100 brazas si no lo vemos…” Para Don Reyes, los peces no se han acabado, sino que han sido ahuyentados por la contaminación de PEMEX.

Actualmente, don Reyes ha sido invitado a pescar en Chiquilá, Quintana Roo, donde le han dicho sus compañeros que hay mucha pesca, él está dispuesto a ir, pero después de que pegue un norte o un ciclón, para que haya pulpo o pescado; por lo pronto prefiere estar tranquilo en su casa, “aquí con mi atarrallita y con mi jaibero me voy al muelle y ahí pesco y si hay (…) me agarro (…) de pescadito y ahí me la voy llevando”.

¿Cómo ve usted el futuro de la actividad pesquera? “Pues yo lo veo mal. Yo… para mí que la pesca no se va a levantar. No creo yo (...) solamente que… o sea que se puede, ¡solamente que le metan barco para que la gente se vaya de ahí! ¡Es la única solución!  Para que la gente busque la pesca más afuera, lejos, por varios días. Porque para que la pesca se vuelva arrimar a la orilla yo lo veo imposible.”

Aquí están las oportunidades de la investigación científica para la búsqueda de estrategias y soluciones para la pesca ribereña.